Comisión Dominicana Internacional para
Justicia y paz

“La tarea de predicar el reino de los cielos, iniciada con la encarnación del Verbo de Dios, cuyo objetivo es restaurar todas las cosas en Cristo, nos impulsa a promover el correcto ordenamiento de la sociedad.”

– LCO, 131

Justicia y paz en la misión de la predicación

La Orden de Predicadores fue fundada para la proclamación del Evangelio y la salvación de las almas. Fiel a esta misión, la tradición dominicana siempre ha reconocido que la predicación de Cristo implica necesariamente la preocupación por la justicia, la paz y la dignidad de la persona humana, valores que emanan de la verdad del Evangelio y la caridad de Cristo.

La Comisión Internacional Dominicana para la Justicia y la Paz (CIJP) asiste a la Orden en la reflexión y respuesta a los desafíos sociales y morales del mundo contemporáneo, en fidelidad a la misión encomendada a la Iglesia. Su labor busca apoyar la predicación y la acción apostólica dominicana a la luz de la Sagrada Escritura, la doctrina social católica y la tradición espiritual de la Orden.

La Comisión no existe como un organismo político ni como un movimiento ideológico, sino como un servicio a la misión predicadora de la Orden, ayudando a los dominicos a llevar la verdad de Cristo a situaciones marcadas por la injusticia, la violencia, la pobreza y el desorden social.

Arraigado en la tradición dominicana

Desde sus inicios, la predicación dominicana se ha comprometido con las realidades concretas de la vida humana. Santo Domingo envió a sus hermanos a las florecientes ciudades y universidades de Europa para que el Evangelio iluminara la sociedad, fortaleciera la fe y defendiera la dignidad de la persona humana.

A lo largo de la historia, los dominicos han contribuido significativamente a la reflexión de la Iglesia sobre la justicia, la ley, la dignidad humana y el bien común. Figuras como Francisco de Vitoria, OP, y Bartolomé de las Casas, OP, defendieron los derechos de los pueblos indígenas y reflexionaron profundamente sobre los fundamentos morales de la vida política y social a la luz de la ley natural y la revelación divina.

Esta preocupación por la justicia no surge de una ideología secular, sino de la convicción cristiana de que toda persona es creada a imagen de Dios y llamada a la comunión con Él. Por ello, la Orden busca proclamar el Evangelio de manera que defienda la vida humana, promueva la paz y fomente una caridad auténtica basada en la verdad.

Un servicio a la familia dominicana

La Comisión Internacional Dominicana por la Justicia y la Paz reúne a representantes de la familia dominicana para fomentar la colaboración, la reflexión y el compromiso apostólico en torno a cuestiones de justicia y paz.

La Comisión apoya a provincias, vicariatos, congregaciones y apostolados de todo el mundo mediante:

Alimentados por nuestra vida en común, más muchas horas de estudio y oración, los dominicanos ofrecemos nuestra propia vida por la predicación del Evangelio. Lo que recibimos del Señor, lo transmitimos a otros; compartiendo los frutos de nuestra contemplación, para que todos conozcan y amen a Dios.

De esta manera, la Comisión contribuye a la misión predicativa más amplia de la Orden y ayuda a los dominicos a responder pastoral e inteligentemente a los desafíos contemporáneos.

“En primer lugar, es necesario iluminar la conciencia del pueblo de Dios sobre las implicaciones de su pertenencia a la sociedad humana y animarlos a unir fuerzas con todas las personas de buena voluntad en un esfuerzo común por establecer en la tierra un reino de justicia, amor fraterno y paz.”

– LCO, 132

Predicar la verdad en el mundo moderno

La labor de justicia y paz en la tradición dominicana comienza con la contemplación y la verdad. Los dominicos buscan abordar los problemas sociales no solo mediante el activismo, sino también a través de la conversión del corazón, la formación moral y la fidelidad al Evangelio. 

Por esta razón, La Comisión fomenta el estudio cuidadoso y el discernimiento en relación con cuestiones como::

El enfoque dominicano sobre estas cuestiones se guía por la enseñanza de la Iglesia y la convicción de que la justicia auténtica no puede separarse de la verdad, el orden moral y la ley natural.

Grupo caminando por las calles con pancartas y megáfonos.

“Los hermanos deberían dedicar sus energías a investigar los problemas humanos y morales que se presentan constantemente. Colaborando con expertos en diversos campos sociales, deberían prestar la debida atención a la dimensión teológica de estos problemas.”

– LCO, 133

Foto de grupo en la Conferencia sobre Justicia Climática.

Los dominicanos en las Naciones Unidas

Un aspecto importante de esta misión es la presencia de la Orden en instituciones internacionales a través de Dominicos para la Justicia y la Paz (Orden de Predicadores), una organización no gubernamental establecida por la Orden y a la que se le ha otorgado estatus consultivo ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC). 

A través de esta labor, los representantes dominicanos buscan entablar un diálogo entre la doctrina moral y social de la Iglesia y las organizaciones internacionales, así como abogar por la dignidad de las personas y comunidades vulnerables. Esta presencia también permite que las experiencias de las comunidades dominicanas de todo el mundo sean escuchadas en los debates internacionales sobre derechos humanos, crisis humanitarias y construcción de la paz.

Oración, estudio y caridad

Como en todo apostolado dominicano, la labor de justicia y paz debe permanecer arraigada en la oración, la fraternidad y el estudio sagrado. Las Constituciones recuerdan a los hermanos que todos los aspectos de la vida dominicana «inciden directamente en la salvación de la humanidad, ya que juntos nos preparan e impulsan a predicar» (Constitución Fundamental IV). 

Por lo tanto, la Comisión anima a la familia dominicana no solo a la acción caritativa, sino también a una contemplación más profunda de la verdad revelada en Cristo. Las obras de misericordia, la defensa de la dignidad humana y la preocupación por los pobres son inseparables de la proclamación del Evangelio y del llamado a la santidad. 

El Mes Dominicano por la Paz, que se celebra anualmente, refleja este espíritu al invitar a toda la familia dominicana a orar por las regiones afectadas por la guerra, la violencia o la persecución, al tiempo que fomenta la concienciación y la solidaridad dentro de la Iglesia.

“La dimensión social de nuestro apostolado debe ser, y ser percibida como, un verdadero servicio a la humanidad. Dicho servicio se confirmará mediante los esfuerzos y las iniciativas en favor de la humanidad, en la auténtica libertad evangélica, independientemente de facciones particulares.”

– LCO, 134

Frailes de la Justicia Social con foto de grupo de laicos

Al servicio del Evangelio

La Comisión Internacional Dominicana para la Justicia y la Paz existe para ayudar a la Orden a predicar a Cristo con mayor fidelidad en un mundo herido por el pecado y la división. Mediante el estudio, la oración, la reflexión y el compromiso pastoral, la Comisión apoya a la familia dominicana en su testimonio de la verdad que libera a la humanidad. 

Fiel a la misión recibida de Santo Domingo, la Orden continúa proclamando el Evangelio de Jesucristo para la gloria de Dios, la defensa de la dignidad humana y la salvación de las almas.

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